Métele TURBO a tu Aspel, con gf-Plus

Inteligencia de Negocios en Aspel, con gf-Plus

¡Bienvenid@s!  bautizamos nuestro blog “Métele turbo a tu Aspel” porque queremos que le sirva a tu empresa, no sólo al SAT…

No se habla mucho de eso, pero desde el 2010 cuando apareció la famosa “factura electrónica”, el soporte técnico se ha enfocado en atender problemas fiscales.

TU Aspel, es el motor de crecimiento de TU empresa…
y queremos que sea TURBO.

Nosotros te vamos a ayudar a aprovechar tu información para hacer crecer tu negocio, con Aspel y gf-Plus.  Nuestros tips y comentarios, te ayudarán a sacar el máximo provecho a tu Aspel.

Queremos que evites los errores que te hacen desconfiar de la tecnología y la información.

El 99.8% de las empresas en México son MiPyMEs y viven en el peor de los escenarios:  Lo que más requieren es apoyo… y es lo que menos obtienen.

Todas ellas necesitan ayuda para reclutamiento, retención, capital, crédito, subsidios, descuentos, utilidades, planeación y casi con cualquier otro indicador de negocios.

Pero los mejores proveedores de servicios casi nunca están a su alcance.

Por eso en GF-Sistemas complementamos tu Aspel con gf-Plus.  Queremos tomar las mejores prácticas de los grandes corporativos y sus sistemas ERPs, para adaptarlas a las necesidades de tu empresa.

Porque en estos tiempos, tener un sistema no es suficiente.

Si tienen Aspel, ¿por qué les pasa esto tan seguido?

Con esta pequeña anécdota vamos a ilustrar el cambio que queremos lograr en las empresas mexicanas.  Cualquier parecido con la realidad, NO es pura coincidencia:

Tenemos un amigo que trabaja como comprador en una PyME.  Necesitaba adquirir un producto importado y por políticas de su empresa, debía tener al menos dos cotizaciones.

Buscó en su sistema el historial de compras de sus proveedores. Encontró una comercializadora y una importadora y les envió un correo solicitando su cotización.

¿Qué pasó en la comercializadora?

Su vendedor recibió el correo, verificó existencias en el sistema y envió su cotización esa misma tarde. El comprador la revisó y le respondió solicitando una extensión del plazo de crédito.

El vendedor turnó la solicitud a su área de crédito.  Validaron el historial de su cliente en el sistema y no tuvieron inconveniente en autorizarla.

El vendedor envió la nueva cotización de inmediato.

¿Qué pasó con la importadora?

Su vendedor recibió el correo en su celular, porque iba manejando y de inmediato llamó al comprador.

Como iba en coche, le pidió que por favor le leyera el correo para no se fuera a “perder la llamada”.  Nuestro amigo suspiró y leyó la cotización, mencionándole también la ampliación del crédito.

El vendedor se despidió amablemente y regresó corriendo a su oficina, directo con su cuate el almacenista y le pidió que validara existencias.  Le dijo que no tenían de ese modelo, pero que había uno “muy parecido”.  El vendedor llamó de nuevo al comprador y le dijo que tenía un substituto “mucho mejor”.

Cuando le preguntó sobre sus especificaciones, le contestó que se podían “sacar de Internet, sin problema”.

Como era un buen pedido, después de colgar llamó de nuevo a su cuate del almacén para que le apartara el producto, porque “no se lo fueran a ganar”.

Ya estaba a punto de enviar la cotización, cuando se acordó del crédito y le llamó a su encargada de cobranza.  Le explicó la importancia del pedido y le detalló el historial del cliente.  Al cabo de un rato logró convencerla y por fin pudo enviar su cotización.

¿Quién ganó el pedido?

Sobra decir que ambas cotizaciones eran competitivas y la verdadera diferencia estuvo en el servicio.  Es fácil adivinar que el pedido se lo llevó la comercializadora.

Los dos vendedores hicieron su mejor esfuerzo para ganar el pedido.  Ambos usaron la tecnología de sus empresas.

Pero la mayoría de las veces, las mejores prácticas le ganan a los “usos y costumbres” que servían en el pasado.

La competencia actual nos obliga a ser más eficientes; tenemos que hacer más cosas, con menos gente.  Lo que antes era “atención personal”, hoy nos “quita tiempo”.

Por ejemplo, el correo electrónico es una herramienta muy apreciada, porque podemos atenderlo cuando más nos convenga, sin tener a la otra persona enfrente o esperando.

¿Dónde está la diferencia?

Bien manejada, la tecnología nos vuelve mucho más eficientes.  En las empresas de hoy se requieren habilidades muy diferentes de cuando hacíamos las cosas “a mano”.

La mayor parte del soporte que reciben las PyMEs, se concentra en corregir los problemas técnicos que surgen durante la operación del sistema.

Para bajar costos, sólo los contratan esporádicamente y para arreglar problemas concretos.  No cuentan con un buen plan de trabajo, control de servicio, mejores prácticas, auditoría de datos ni Inteligencia de Negocios.

Esto no es malo por sí mismo, pero es sólo una parte de la ecuación.  Se necesitan resolver los problemas técnicos y los fiscales, pero también los administrativos.  Sobre todo a nivel de toma de decisiones… y en eso es en lo que se especializa la Inteligencia de Negocios.

Cuando comparas varios datos entre sí, obtienes “información”.  Cuando comparas una información con otra, obtienes “conocimiento”.  Esa es la materia prima que necesitas para tomar decisiones a nivel de gerencia y dirección.

Sin un buen soporte técnico, desperdiciamos la tecnología a un costo muy alto:
“El costo”, es NO crecer.

Métele TURBO a tu Aspel, con gf-Plus

Tu empresa necesita todos los apoyos que mencionamos, a un precio accesible y en un paquete “todo-incluido”.
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¡Contáctanos!  https://www.gf-sistemas.com.mx

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